lunes, 9 de mayo de 2011

EL DIA DE LA MADRE

Me estrené como mamá a los 20 años, no sabía nada sobre el tema, pero el amor a los hijos es el mejor instructor, bueno, la mano de mi hermana, también tiene sello en esta casa.
Estando tan joven y sin planes, todo fue difícil, a veces comíamos a veces no (si ven mis fotos de esos tiempos, todos éramos delgados). Mi hermano, mi tía Angelita, colaboraron muchas veces en nuestra dieta alimenticia.
Mis tres hijos, el mayor de unos seis años y el menor, de 3, eran terribles, una vez botaron la puerta de la sala, otra vez casi se electrocutan con un cable que cortaron, desarmaban relojes, me pintaban la ropa.
No teníamos empleada, así es que en vacaciones se iban a casa de los abuelos. El más terrible gritaba “No, mami, NOOOO, me voy a portar bien”. Regresaba sola a la casa, me sentaba con el perro en la sala y escuchaba los gritos de mis hijos bajando las gradas, sus risas y lloraba cada noche hasta que llegaba el fin de semana y los podía ver.
Muchas cosas faltaban en la casa, pero cuando el corazón está lleno, no se siente el estómago quejarse. Escuchábamos música juntos, ya de adolescentes, veíamos series de tv, íbamos al cine y nos divertíamos, con cualquier cosa, historias, chistes, cantando y bailando con el libro de Laura Esquivel.
Hubo un año en el día de la madre, que me llamaron a la oficina y todos gritaban, “Mamá te tenemos un tele y una licuadora…y un AVION” se oía al fondo David. El corazón me saltó, porque nosotros no celebrábamos esas fechas y menos con un regalo asiiiiii.
Me daban vueltas las ideas, en el camino a la casa, pensé: “Porque no mejor no otras cosas?” Mejor ir al super o comprarles zapatos, pero en fin. Iba pensando en donde poner el tele. Que cosas movería.
Cuando entre ahí estaban los tres, saltando y gritando “cerra los ojos, CRERRA LOS OJOS!!”, me senté y me dieron un sobre, abrí los ojos y abrí el sobre y mientras sacaba lo que había adentro, veía sus caritas. Eran todo alegría, sus ojos brillaban, hubiera sido suficiente, el recuerdo de esos rostros.
En el sobre había, recortados del diario, un televisor, una licuadora, un avión y un ramo de flores….años después me llevaban a cenar a buenos restaurantes, me dieron un carro de agencia o me regalaron dinero, pero ese año, es el primero y creo que será el último que siempre venga a mis recuerdos.
Ya todos mis hijos son hombres y cada uno ha hecho su vida. Vivimos en un lugar lindo. Pero nada se va a comparar nunca con aquellos días en que nos reíamos y disfrutábamos cada cosa por pequeña que fuera; como dejaron el corazón rebalsando de ternura y amor, ahora ya no lloro cuando no están, más bien recojo perros, gatos, ranas y cualquier clase de bicho que necesite un poco de amor ( por cierto, ahora todos somos “esbeltos”)
FELIZ DIA DE LAS MADRES

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