martes, 8 de abril de 2014

Querida tú de dieciocho años

Esto quizás no lo sabés, o quizás te lo conté en ese diario que escribí durante tres años desde que supe que estaba embarazada: todos esos meses que te esperaba, fueron de los más felices de mi vida. Creo que a pesar de todas las molestias era una embarazada feliz y las noches se me iban en leerte libros en voz alta mientras alguno de mis clásicos favoritos sonaba de fondo.

Y llegaste, y bueno, ya te podés todas las historias. Te las he contado a la saciedad. Te las he contado hasta aburrirte. Aunque siempre me pedís que te repita la de la desvelada de los dos años cuando a las doce de la noche, entusiasmada por todos tus juguetes nuevos me seguías repitiendo –Mami, juguemos.

Hemos pasado tanto. Hemos crecido juntas, de hecho. Hemos descubierto esa maravilla de ser, más allá que madre e hija, amigas. Me encanta haberte dado la confianza suficiente como para que acudás a mí cada vez que tenés un problema, la confianza suficiente como para lograr desmarañar juntas tus miedos más profundos. Me encanta llegar a tu cama en la noche, así como anoche y saber, sentir, que podés contar conmigo, que cualquier lágrima la podemos llorar juntas y que cualquier abrazo y cualquier te amo, de verdad tienen significado entre nosotras. Me encanta que, en contra de cada "no le digás a tu mamá, total, cuando se dé cuenta ya va a estar hecho" vos siempre vengás y me lo digás y podamos hablarlo y analizarlo y entenderlo y definir entre las dos si está bien o no.

Me encanta que seas vos. Que seas vos siempre, aunque ser vos te acarreé muchas dudas y muchos miedos, porque no te vestís como las demás, porque no pensás como las demás, porque no sos como las demás. Y eso, pequeña, querida, hermosa, eso, como te lo dije anoche, es lo mejor de vos y lo que te hace especial y única y lo que te va a hacer brillar siempre en donde estés. No importan donde. Eso y tu corazón dulce. Eso y tus sentimientos bondadosos. Eso y tu capacidad para conseguir siempre lo que querés. Eso y todo lo que escribís, que dibujás, que retratas... Tu manera tan particular de ver las cosas. Sos diferente y lo sabés. Y ser diferente te da el poder de que tu vida también sea diferente, de que el mundo sea del color que vos querrás darle y esté lleno de todo lo que soñás y esperás para tu futuro.

Hace dieciocho años soñaba con tu futuro. Y resulta que el futuro es ya.
No sabés qué feliz me siento de que mis sueños se hayan hecho realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Dinos lo que salga de tu corazón de madre, de padre o de hijo...