domingo, 17 de agosto de 2014

Una madre desorganizada necesitará mucho café


Cuenta la historia, que una mala madre siempre deja todo para el último momento. Cuentan que la mala madre tratará toda su vida de ser ordenada, disciplinada y organizada, y, que a veces, solo algunas veces estará a punto de lograrlo; pero no, la mala madre, no, la mala madre sabe que, debido al trabajo, enfermedades, a las clases que imparte dos veces a la semana, la despedida del compañerito, la leve resaca del día siguiente, el cumpleaños de la suegra y otros miles de compromisos; dejará todos los asuntos del primer día de clases para el último día, o el día antes (llámese a los asuntos del primer días de clases: forrar libros y cuadernos, hacer ruedos, tener listos uniformes, zapatos, calcetines, tener listo todo lo de la lista de útiles, comprar estuches, bolsones, loncheras).

Primera taza de café.

Una madre desorganizada se encontrará a otras de la misma especie en Office Depot un sábado por la tarde. Todas harán el chiste de "andamos en las mismas", otra agregará "pensé que solo yo dejaba todo para último momento, pero ya veo que no estoy sola". Las malas madres se sonreirán. Se despedirán de beso, comprendiéndose, sabiendo que todavía queda mucho camino por recorrer, mucho más si se tiene más de un hijo o dos o tres... Doce cuadernos por dos para forrar, diez libros por dos para forrar, seis pares de calcetines por dos, dos pares de zapatos por dos... Todo eso, sin contar el dinero. 

Segunda taza de café.

Una madre desorganizada se levantará a las 6:30 un domingo. Entre preparar el café, hacer el menú de desayunos, loncheras, almuerzos y cenas para dos semanas, la lista del súper, jugar Preguntados, revisar correos, Instagram y Twitter, y avanzar treinta páginas del libro del momento; darán las nueve, hora de ir al súper. 

Tercera y cuarta tazas de café. 

Aunque no lo crean, el súper es un lugar apacible y cálido en donde una madre desorganizada se puede relajar, principalmente si va sola-sola, digo, sin hijos. El problema es regresar a la casa con el baúl repleto de compras y que no haya hija adolescente ni esposo que ayuden; y que los otros dos todavía sigan dormidos a esa hora. Son casi las once de la mañana. Hay que hacer desayuno-almuerzo y guardar todas las compras.

Quinta taza de café.

El domingo una mala madre se estresa por todo lo que no hizo o no pudo o no quiso hacer durante la semana. Así que, en un intento heroico por compensar todas las faltas, lavará loncheras, toppers, ropa de cama, baños, comprará cositas para aquí y para allá, irá de cuarto en cuarto viendo que todo esté en orden y si no lo está lo ordenará; lavará la ropa de los nenes, también, y arreglará su clóset por colores y se dará cuenta de que el que más impera es el morado o púrpura en todas sus tonalidades y variaciones, y limpiará la cocina y hará limonada y ruedos para los pantalones, y forrará cuadernos, y llevará a los niños a que les corten el pelo, y preparará clases para el día siguiente... Porque sí, una madre desorganizada esta preparada para eso y más. Una madre desorganizada no le teme al tiempo ni a las horas ni a los minutos. Le teme tan poco, que todavía se toma el tiempo para publicar una entrada que hable de todas las ventajas y desventajas de ser una madre tan organizada en los últimos minutos. 

Sexta taza de café.

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