miércoles, 26 de enero de 2011

La edad de los por qué

Ella se pregunta y se ha preguntado casi desde que empezó a hablar: ¿Por qué los árboles están bailando?, me decía cuando los miraba moverse al viento desde la ventana del carro.

Ella se pregunta por qué el mundo es cómo es. Por qué yo a veces trabajo tanto. Por qué su pelo es así y no como ella quisiera que fuera. Por qué sus hermanos sacan mejores notas que ella. Por qué le resultó tan fácil aprender a tocar piano y guitarra. Por qué se quiere tanto a los amigos.

Ella se pregunta todos los días y escribe en su cuaderno y dibuja en su libreta. Tiene cajones y gavetas llenas de preguntas, de sueños, de ilusiones.

Ella se pregunta, se cuestiona, es una persona seria; y sin embargo hace tan poco era un bebé, una cosita gorda y cachetona con cuatro pelitos ralos y rubios en la cabeza. Era un bebé que corría sin pena por los pasillos de un súper con su vestido rosado lleno de listones de colores. Era un bebé que me repetía "juguemos, mami" a las doce de la noche el día de su segundo cumpleaños. Un bebé que podía pasar horas frente a la tele viendo programas de animales. Un bebé que dejó la pacha a los catorce meses, un bebé que dejé en la puerta del maternal de quince meses, sin una queja, sin un llanto.

Ella se pregunta y es así. Selecciona universidades en internet y planifica cómo va a hacer para pagarse sus estudios. Es una mujer, pero es una niña a la que le gustan los dulces y subirse a los árboles y escalar paredes y andar en los canopys y cualquier deporte que sea extremo.

Ella se pregunta y es mi niña quinceañera. Dulce, suave, con sonrisa de Monalisa, con pelo y ojos color de miel. Ella se pregunta y cada vez que puedo le respondo.

http://laedaddelosporue.blogspot.com/

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