Prometo escribir algo propio algún día. Lo intentaré. De momento, disfruten con esta verdad verdadera sobre las "malas" mamás que podemos llegar a ser.
domingo, 20 de enero de 2013
La mamá más mala del mundo
Prometo escribir algo propio algún día. Lo intentaré. De momento, disfruten con esta verdad verdadera sobre las "malas" mamás que podemos llegar a ser.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Comencemos a construir la cadena de la cultura
No, no puedo. A las demás mamás les va a parecer raro e irrelevante. Porque lamentablemente nuestra sociedad está tan pobre de cultura que los referentes de logros de nuestros hijos son absurdos. Hace poco tuve que enterarme del triste final de un proyecto artístico y cultural en el país, por que muchos de los involucrados no llegaron a entender el trasfondo ni las proyecciones del mismo. Es triste, pero en nuestro país la gente no sabe ni cómo abrir un libro. Y entonces, es a nosotros, como padres, a quienes nos corresponde encargarnos de que ese estancamiento cultural vaya cambiando, enseñarles a nuestros hijos que el arte no es una cosa aburrida, que la música clásica también es emocionante y divertida, que un libro puede tener muchas más historias que la tele o el cine. Es cuestión de cambiar un poco el chip cada día.
Mi hijo de diez años oye música clásica, porque en nuestra casa siempre está presente. No impuesta, sonando allí al fondo. Porque en mi casa siempre estaba allí, sonando de fondo mientras mi papá se fumaba un cigarro en la oscuridad... Mientras recordaba, tal vez, cuando su papá hacía lo mismo y este recordaba a su padre... Es una cadena.
Por favor padres, encárguense de comenzar a hilvanar su cadena. Aquí hay museos con guías que les pueden explicar a los niños. Hay orquesta Sinfónica, ahora hasta infantil. Hay teatro, mucho teatro. Exposiciones por todos lados.
Comiencen a construir su cadena. No dejen que se rompa jamás.
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Les dejo algunos links:
http://elfaro.net/es/201211/guiacultural/
http://www.marte.org.sv
http://www.elsalvadorcultural.net/
http://cultura.presidencia.gob.sv/
http://www.museoscentroamericanos.net/el_salvador_museos/listado.htm
viernes, 26 de octubre de 2012
Mamá ejemplar
Todas las mañana me levanto y me repito a mí misma que puedo ser una mamá ejemplar.
Pero no, soy desordenada, indisciplinada, se me olvidan las tareas de mis hijos, no voy a los eventos sociales de padres de familia, no estoy segura si el miércoles es la clase de violín o el entreno de fútbol, dejo que mis hijos vean televisión en días de exámenes, los dejo que se mojen con la lluvia si quieren, no salgo corriendo a donde el doctor por cada enfermedad, los dejo que abran cuentas en Twitter, los motivo a que dibujen o escriban o toquen un instrumento en vez de sacarse diez en matemáticas, los dejo que hagan solos las tareas, los dejo que se vistan como les dé la gana, a la hora de dormir les cantaba canciones como Eternal Flame o You Light Up My Life...
Perdónenme a veces siento que no puedo ser una mamá ejemplar. Habemos mujeres que no estamos preparadas para eso. He fallado.
Eso me atormenta todos los días, porque, en serio, veo a los compañeros de mis hijos, bien peinados, con los zapatos bien lustrados, con sus tareas perfectamente realizadas (con la ayuda de los papás), y todos esos asuntos de mamás perfectas y me da envidia.
Uno se debate todos los día en esa tarea para la cual nunca fue instruida, la cual se realiza por instinto, a como vaya saliendo, a prueba y error. Y sobre todo, con todo el amor que a uno le cabe y es posible.
Y allí me tienen, luego de 17 años en esta tarea, aprendiendo cada día cosas tan simples como que lo único importa son los sentimientos de esa sociedad pequeña que es la familia. Porque, miren, si uno se pusiera a tomar en cuenta la opinión de los de afuera -de los que ven las cosas desde otra óptica, de los que miden por sus propios errores y circunstancias- se volvería loco de culpabilidad o tristeza o furia o como quieran llamarle. Les digo, a la gente se le vuelve bien fácil opinar cuando se trata de la vida y los errores que no son suyos. En serio, quá maña y habilidad la de los demás para mirar la paja que uno tiene en el ojo, ya saben, sin ver antes la gran viga que les nubla la mirada.
Al final, uno se sigue preguntando ¿soy una buena madre, una madre ejemplar como todas las madres ejemplares? Y un día se llega a la entrega de notas y cuando la profesora de uno de los vástagos te dice que sobre todo lo demás (entiéndase como todo lo demás la parte académica y disciplinaria) se nota ante todo que tu hijo es feliz, que se le nota en la sonrisa y en la mirada; entonces uno puede entender que tal vez, a lo mejor, que es probable que en el fondo si se sea una madre ejemplar.
viernes, 12 de octubre de 2012
Angustias de fin de año
Es extraño, como estudiante no supe lo que era eso, todo fue un paseo por el parque, los 10 y los 9 caían por su propio peso, solo era repasar un dia antes y ya. Tan bonita la infancia.
Pero ahora, no sé si el nivel de competitividad ha crecido tanto, si de verdad el sistema privado es "más yuca" que el público de hace 20 años, o que los niños de hoy tienen más interés en jugar video juegos que en saber si las sobreesdrújulas se tildan siempre o no.
Claro, yo no cursé inglés en primaria, sino hasta séptimo grado como lo indicaba el plan de estudios...pero es que tampoco fue tan grave, de hecho, sólo he tomado un nivel de clases de inglés (que fue el diez) y ya no pude seguir, pero me leo mis libros en inglés comprendiendo diría yo que la mayor parte del asunto. Pero los niños de hoy parece como que si de todo necesitaran clases de refuerzo. A saber.
A saber si serán muy pocas horas a la semana dedicadas a cada materia, porque como no tenía Educación en la Fe, ni Desarrollo de la Inteligencia, ni Tutoría, ni Computación, ni Danza, ni Inglés, pues esas horas eran para las 4 materias básicas también.
Quizá si se dedicaba más tiempo al alumno. Auque mis clases eran de 30 a 40 niñas, igual que las aulas de los colegios privados de hoy, en algunos de los Bilingües hasta 50 he visto. Pobres maestras.
Lo que sea, llega esta época de exámenes finales y uno no puede hacer más que darles todo el empujón antes de, y esperar pacientemente a que llegue el dia de la entrega de notas para saber si se van en paz de vacaciones o si toca año escolar extendido.
Ojalá que el peque no quede en deuda con el cole este año, porque yo realmente desde enero estoy esperando que salga de clases, para poder hacer algo por mi vida en ese tiempo de 5 a 7 am...algo como ir al giminasio, digo yo.
También los exámenes son parte del oficio de ser mamá.
jueves, 30 de agosto de 2012
SU PRIMER CARRO
miércoles, 9 de mayo de 2012
Gajes del oficio - Niño empanizado
SIENDO MAMA
miércoles, 18 de abril de 2012
El mejor trabajo del mundo
viernes, 13 de abril de 2012
Mamá soltera
No es fácil ser mamá soltera. Tenés el doble de trabajo. La sociedad te juzga. Pensás que no alcanzás a hacer todo lo que deberías de hacer. La sociedad te juzga. Hay situaciones en las que sentís que un par extra de manos te ayudarían. La sociedad te juzga…
Supongo que hay una gama infinita de razones por las que millones de mujeres terminamos criando solas a nuestros hijos. Cada quien tendrá su historia. Algunas de seguro lo hacen por elección propia. Para otras, nuestra situación es la conclusión inesperada de un cuento de hadas que termina en un amasijo de sueños rotos.
Sea como sea, el resultado es casi siempre el mismo. Nos vemos solas con la enorme responsabilidad de la crianza de nuestras criaturas. Nos da miedo no hacerlo bien, nos aterra que la falta del padre les afecte, que nosotras no seamos suficientes para ellos. Buscamos maneras de compensar esa ausencia, de decirles que estamos allí para ellos, que todo estará bien, que lograremos superar esto que llaman vida.
No siempre lo logramos. Hay días frustrantes, momentos de pánico, lapsos de llanto, de confusión. En lo personal, mi ideal desde siempre fue un bonito hogar-tradiconal-con-madre-padre-hijos y talvez hasta un perrito. No haberlo logrado es ya material suficiente para una buena dosis de culpa, de arrepentimientos, de “hubieras” atorados en algún lugar muy dentro, que uno quisiera descubrir para sacárselos de una vez y para siempre.
Y nuestra sociedad, en la que nos guste o no tenemos que vivir, ayuda poco o nada. Siempre habrá dedos señalándonos, que si no hay un hombre a nuestro lado deberá ser porque algo malo tenemos nosotras, quizás somos malas, locas, demasiado enojadas o demasiado alegres, y vaya usted a saber cuántas cosas más que se le puedan ocurrir a la vecina de al lado que no tiene mejor tema de conversación y que se jacta de ella sí ser señora-de.
Pero, de alguna manera inexplicable, todo esto se logra superar. Cuando vemos los ojos de nuestros niños, sus sonrisas, sentimos sus abracitos suaves y dulces o escuchamos esa vocecita que dice “mami te amo, qué linda sos”, todo obstáculo se vuelve chiquito. Sentimos una fuerza descomunal que nos permite seguir multiplicándonos hasta el infinito para asumir roles de madre, enfermera, maestra, profesional, consejera, cocinera, costurera, asesora de modas, estilista, fontanera, albañil, dibujante, matemática, y lo que la ocasión y los hijos requieran.
Y se puede, no es fácil, pero se puede. Más allá de los estigmas conozco muchos adultos felices y exitosos que se criaron solo con la madre. Eso, en lo personal, me alienta mucho. El desafío es doble, sí, pero hay que cumplirlo. Dicen que el amor es la fuerza más poderosa del universo, y lo creo. También dicen que el miedo es lo contrario al amor, pero estoy segura de que el amor tiene ganada esa batalla porque, al menos, para mí, el amor de mis hijas ha sido el remedio para cada ataque de pánico que llego a sufrir.
P.D.
Nunca pensé llegar a escribir un post sobre este tema, no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero es mi realidad. Muchos lo leerán y me criticarán, pero espero que alguna otra mujer en mi situación lo lea, y sepa que no es la única. Si es tu caso y me estás leyendo, te dedico estas líneas y te animo a seguir, a no dejarte vencer. Nuestros hijos lo merecen.



